Impresiones de una visita a la provincia de Celendín
Este artículo contiene las impresiones surgidas a raíz de una visita de trabajo de campo en la provincia de Celendín, hecha durante el mes de julio último. La visita, que fue realizada en el marco del estudio “Pobreza y dispersión poblacional” del Instituto del Perú, tuvo el objetivo de observar la relación entre los distritos rurales y la capital de la provincia, para encontrar la dinámica de los cambios que se están dando entre los ambientes rurales y los centros poblados. La selección de esta provincia fue hecha justamente en consideración del hecho que está conformada por distritos predominantemente rurales y con considerables distancias ente sí. Los distritos y poblados visitados han sido: Llanguat, Chumuch, Ramuscucho (donde hay feria semanal pecuaria), Libertad de Palla, Miguel Iglesias, Libertad de Challán, José Gálvez, Sucre. También ha sido visitado el distrito de Balsas, en la provincia de Chachapoyas del departamento de Amazonas. En Celendín ha sido observada la feria pecuaria dominical. En todos estos lugares han sido entrevistados pobladores y se ha indagado acerca de las actividades económicas así como en las vías de comunicación, haciendo énfasis en constatar el tiempo de traslado de un lugar a otro así como los cambios ocurridos en los últimos años.
Estas impresiones son producto de la visita de campo, pero también del diálogo fructífero con los miembros del Instituto que hacen la investigación: en primer lugar Richard Webb, que ha tenido la gentileza de invitarme a participar en esta visita de campo; y Nelson Torres, con quien he compartido la visita.
A este artículo le faltan datos estadísticos sobre diversos aspectos: población rural y urbana; evolución histórica de las variables demográficas; datos sobre producción y productividad, cosa que se hará en el curso de la investigación que está en proceso. El tono del artículo es de reflexión “en voz alta” y animado por el deseo de compartir impresiones.
Apreciaciones generales sobre la vialidad y los cambios ocurridos en los últimos diez años
Las mejoras que ha habido en la carretera de Cajamarca a Celendín (110 Km.) han facilitado enormemente el acceso a la provincia en su conjunto. Esta carretera ha sido asfaltada desde Cajamarca hasta el distrito de La Encañada (aprox. 30 Km.) el resto es afirmada y ampliada. Con lo cual la duración del viaje es de aproximadamente dos horas, mientras que hasta hace tres años era de 4 a 5 horas.
Junto con la mejora de la carretera de acceso desde Cajamarca, ha habido mejoras considerables a la carretera afirmada que une Celendín y Balsas, que conduce al departamento de Amazonas (Chachapoyas) zona turística y de influencia comercial. Se reconoce que la mejora de estas vías constituye un hito importante, en la medida en que coloca a Celendín dentro del corredor económico y circuito turístico Chiclayo-Cajamarca-Chachapoyas.
Los otros caminos vecinales son de menor calidad, una calzada estrecha, pero en casi todos hay trabajos de mantenimiento, a cargo de los municipios y de PROVIAS.
En conjunto, las mejoras de las vías de comunicación, junto con la penetración de la telefonía, internet, y señal televisiva (vía antenas parabólicas), hace que la conectividad de la población de la provincia haya aumentado considerablemente en los últimos cinco años. Ha habido una verdadera revolución de las comunicaciones, reconocida por todos los entrevistados y que ha podido ser comprobada en la visita.
Apreciaciones acerca de las actividades agrícolas y pecuarias (balance alimentario de la provincia)
La provincia tiene una vocación decididamente pecuaria (ganado lechero). Esta actividad es la que asegura ingresos a la población rural, pues hay dos empresas que acopian todos los días la leche que es reunida en centros de acopio que existen en casi todos los distritos, con excepción del distrito de La Libertad de Challán, donde los agricultores elaboran queso.
La producción agrícola es casi en su totalidad de auto consumo, es poca la que va al mercado, en todo caso al mercado provincial. Ello obedece a que la producción agrícola se hace en parcelas pequeñas y en terrenos muy accidentados que no permiten mecanización (todos los terrenos se aran con yuntas de bueyes). Aparentemente, el balance de productos alimenticios en la provincia de Celendín es negativo: entran más alimentos de los que salen. Los alimentos que se importan son básicamente arroz, harina y fideos (desde la costa) y frutas (desde Amazonas). La leche es el único producto agrario que se exporta de la provincia.
La mayor capacidad productiva está dada por los recursos pecuarios. La existencia de una demanda asegurada de leche, que a diferencia de lo que sucedía hasta hace unas décadas, ahora es hecha por dos empresas, hoy compiten Nestlé y Gloria, ambos aseguran la compra de la leche que los campesinos chilicos (así son denominados los celendinos) ordeñan todos los días. Esa demanda constante (y creciente) les da los ingresos monetarios que requieren, al mismo tiempo que la agricultura les provee de alimentación. Es así que pueden mejorar sus condiciones de vida y enviar a sus hijos a estudiar a la ciudad e incluso mantener una casa en la ciudad.
Aspectos fundamentales a considerar son:
a) Baja dotación de tierra para cultivo y pastoreo: en efecto, los valles son muy estrechos y la tierra cultivable es bastante escasa.
b) Fragmentación de la tierra agrícola, las parcelas se fragmentan a medida en que aumentan los miembros de la familia. Es difícil encontrar parcelas de más de 4 has. Salvo excepciones en algunas partes de fondo de valle. Además de fragmentación, hay una alta dispersión de las chacras.
c) La geografía es muy accidentada: los poblados son distantes entre sí, aunque no en línea recta sino por lo accidentado de la topografía del terreno.
d) Hay una evidente presión demográfica sobre la tierra, lo que obliga a cultivar cada vez en parcelas cada vez más altas y en terrenos de alta pendiente. Según el investigador agrario, Telmo Rojas, hay un deterioro de la tierra cultivable debido al hecho que se cultiva cada vez más en terrenos con mucha pendiente, lo que aumenta el efecto de la erosión de los terrenos. Incluso se utilizan para fines agrícolas terrenos antes utilizados para pastoreo, lo que expresa un conflicto entre el uso de pastos y de agricultura. Este tema de la presión demográfica es endémico en la región, y de vieja data. Cosa que se expresa en el hecho que desde la provincia de Celendín sale un flujo migratorio, hacia otros departamentos vecinos, de costa y selva (sobre todo a Amazonas y San Martín, departamentos donde ha habido colonización de celendinos desde la década de 1970).
e) A pesar que en los últimos años se han introducido mejoras tecnológicas como riego por aspersión y estanques para recolectar agua, la productividad de la tierra es baja y todo aumento de productividad es absorbido por el crecimiento demográfico.
Aparentemente hay dos pautas de asentamiento poblacional que chocan entre sí:
Una es la pauta tradicional, por la cual población se ubica en lugares distantes y rurales. Es la lógica agraria tradicional: la gente estaba donde había tierra para cultivar.
La pauta moderna hace que la gente se ubique a lo largo de las carreteras, o en las poblaciones por donde pasa la carretera.
La primera pauta está en retroceso, la segunda es triunfante y ha generado un cambio en las pautas de asentamiento de la población.
La población de los distritos rurales alejados no abandona esos lugares sino que establece conexiones con los lugares más dinámicos. Se puede decir que surge un componente de población “semi rural” o “semi urbano”. Que no está en tránsito entre un ambiente y otro sino que se mueve entre los dos ambientes. Está en los pequeños poblados rurales porque no quiere abandonar el terreno agrícola. Al mismo tiempo está en los centros poblados más urbanos e incluso en la capital de la provincia.
Aparentemente, la “nueva ruralidad” significa, en cierto modo, también una “nueva urbanidad”.
Habría que fijarse en la dinámica de las familias, no solo de las personas
Lo que puede ayudar a entender la categoría conceptual de semi ruralidad y semi urbanidad, no es tanto el comportamiento de los individuos, sino las familias. En efecto, muchas familias tienen dos o más casas: una casita en la chacra; otra en el centro poblado mayor (que a veces es capital de distrito); al mismo tiempo pueden tener una vivienda (propia o alquilada) en la capital de la provincia o incluso del departamento. Por eso los pequeños poblados y hasta las capitales de distrito aparecen como semi despoblados, la mayoría de casas allí están cerradas y en la puerta hay un candado, pero no están abandonadas, un miembro de la familia vuelve con regularidad. Los miembros de la familia transitan continuamente entre sus casas. La casa urbana sirve para permitir el estudio a los hijos, la rural para el trabajo agrícola, que no es permanente sino temporal, a excepción del trabajo pecuario que sí es permanente.
A la base de esta afirmación hay un hecho estructural: las actividades rurales son temporales. A excepción de las actividades pecuarias (ganadería lechera), que sin embargo puede ser atendida por una parte de la familia. En cambio las actividades urbanas son permanentes.
Esta hipótesis permite afirmar que el ascenso en el mundo rural genera acceso a la ciudad: el campesino o agricultor que tiene excedentes los invierte en la ciudad o en la educación de sus hijos, muchas veces hasta la universidad de la capital de departamento. Los campesinos que no tienen acceso a la ciudad son los más pobres.
En los distritos de la provincia hay salida permanente de los jóvenes, tanto para completar estudios, como por las expectativas que genera la ciudad. Numerosas expresiones de esto han sido dadas por los entrevistados: “los muchachos se van a la ciudad y no vuelven”. Los jóvenes son los que “arrastran” a las familias hacia la urbanidad. Por eso hay familias que tienen u núcleo rural y otro urbano. Esta dualidad está llamada a mantenerse en el tiempo, en la medida en que la familia tiene ingresos asegurados en las actividades pecuarias (venta de leche, que asegura ingresos permanentes), además de las actividades de producción de alimentos. Esa es la razón por la que la ruralidad no es abandonada, a pesar que la familia tiene un nexo o una parte en la ciudad.
Elementos dinamizadores
La élite local de la provincia está constituida básicamente por descendientes de familias de hacendados, que han convertido sus casonas urbanas en comercios y hoteles; otro grupo está constituido por comerciantes locales. Como consecuencia el precio de los predios urbanos en la capital de la provincia han aumentado considerablemente. Algo análogo se da en Bambamarca, donde al decir de Telmo Rojas, hay una explosión de construcciones. No se puede descartar la presencia de economía ilegal en este boom urbano en la capital de provincia de Cajamarca.
La élite local está globalizada: tiene familiares en otras partes del mundo y algunos han vuelto de Europa o Estados Unidos para terminar sus días en Celendín o invertir sus ahorros allí. Cada año, en Fiestas Patrias, que coincide con la festividad religiosa de la ciudad, vienen “chilicos” de todas partes del Perú y hasta del extranjero. Este elemento de “globalización” se está filtrando cada vez más a las partes interiores de las provincias, con sus elementos positivos y negativos.
Otro elemento dinamizador de la capital de la provincia es la presencia de centros educativos superiores: institutos tecnológicos y universidades. Se nota afluencia de los jóvenes de los distritos de la provincia, cosa que dinamiza la economía de Celendín. Numerosos negocios en Celendín ofrecen servicios demandados por estudiantes (alojamiento, alimentación, librerías, cabinas internet, diversión para jóvenes, etc.).
Posibles conclusiones e hipótesis para la investigación
Las categorías de urbano y rural son categorías estadísticas. Sin embargo la realidad andina se resiste a ser encasillada en estas categorías que, por definición, son cuantitativas. Los conceptos de semi ruralidad y semi urbanidad son más bien cualitativos, no pretenden ser categorías estadísticas.
Estamos en un proceso histórico, donde lo rural pierde peso pero no es abandonado, mientras que lo urbano se impone pero no totalmente, pues no puede desplazar completamente a lo rural.
La clave es la conexión: antes el concepto de rural era sinónimo de desconectado y aislado: ahora está surgiendo un mundo rural conectado.
Pensándolo bien, este es el camino que ha seguido la modernidad en todas partes, no solo en los Andes. Hay dos especificidades de los Andes peruanos: una temporal y otra geográfica:
La especificada temporal es que esto se está dando aceleradamente: lo que en países desarrollados se ha dado en un siglo aquí se está dando en décadas o en lustros.
El elemento de especificidad geográfica es su carácter enormemente accidentado y de enorme dispersión espacial. Como decía Raimondi, los Andes constituyen un territorio “arrugado”, como pocas partes del mundo, quizás solo comparable con el Tibet. Este rasgo hace que haya dispersión geográfica entre los pequeños valles interandinos, que no son abandonados por su población. Como ha dicho alguien, las carreteras “aplanan” los Andes; se podría agregar que los medios modernos de comunicación (telefonía, televisión e internet) los aplanan aún más. Quizás viviremos un futuro donde el “aplanamiento” de los Andes se dé más por la vía virtual más que la real.
Si las hipótesis que estamos esbozando son válidas, habría que centrar el estudio en indicadores de conectividad más que en lugares de residencia. Los conceptos de rural y urbano están definidos por el lugar de residencia, con la aparición de las nuevas tecnologías de comunicación estos conceptos ya no son tan relevantes como antes: ahora es relevante la conectividad, tanto física como virtual.
Giovanni Bonfiglio










