COLUMNAS DE OPINIÓN 
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Inclusión y Cooperativas
31 / 10 / 2011

La palabra inclusión se ha puesto de moda en la clase política peruana. La inclusión social fue un tema central durante la última campaña electoral. El actual gobierno la considera un pilar en la gestión pública. En pocos días empezará a operar el nuevo Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Inclusión pareciera ser una palabra mágica que solucionará todos los problemas latentes en el país.

La Real Academia de la Lengua Española define inclusión de la siguiente manera: “acción y efecto de incluir”. Las definiciones de la palabra incluir son “poner una cosa dentro de otra” y “contener una cosa a otra o llevarla implícita”. No existe una definición oficial de “inclusión social”, pero podemos presumir que la siguiente es apropiada para el concepto: “La inclusión social significa integrar a la vida comunitaria a todos los miembros de la sociedad, independientemente de su origen, de su actividad, de su condición socio-económica o de su pensamiento”.

De acuerdo con lo que se conoce, la intención del gobierno es fomentar la “inclusión social” mediante la “transferencia de recursos públicos”, que se implementa con diversos programas asistenciales y de transferencia condicionada (y no condicionada) de fondos: Juntos, Pensión 65, Pronaa, Vaso de Leche, otros.

Transferir recursos no es incluir. La inclusión social es mucho más que la simple entrega de dinero, bienes o servicios. Compartir no es incluir. Es sólo una parte. En forma práctica, ¿Podemos pensar que aquellos pobladores que recibirán los S/. 250 de Pensión 65, estarán ya incluidos en la sociedad y la economía? No, simplemente recibirán un beneficio monetario del gobierno; una acción justa y necesaria, pero no inclusiva.
La inclusión social y económica, entendida como la integración de pobladores pobres y “excluidos” en la sociedad y la economía, la están logrando, con mucho esfuerzo las cooperativas cafetaleras. Estas organizaciones, formadas por pequeños productores están compitiendo con éxito en el mercado cafetalero, mejorando su productividad y calidad, incluso exportando directamente a mercados de alta exigencia.

El modelo cooperativo funciona y es inclusivo. Ha evolucionado y, a pesar de sus complicaciones y limitaciones, contribuye con la incorporación de pequeños productores en la economía, permitiendo que compitan en un mercado exigente y complejo. Lo más sorprendente es que el gobierno peruano participa en este proceso inclusivo.  Lo hace de diversas formas. Hoy en día, una de las más importantes es mediante la acción del Programa Agroideas, que aporta fondos no reembolsables a proyectos de inversión y/o mejora de varias cooperativas cafetaleras y cacaoteras, contribuyendo con la mejora de su competitividad.



Nelson Torres



 

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Carlos E. Paredes
En la década de los 80, tras graduarnos de la universidad y con un par de años de trabajo a cuestas...(+)

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