Todo estaba resuelto. Después de mucha experimentación, el mundo se había convencido de que el mejor sistema económico era el mercado, y el mejor sistema político la democracia. Ambos modelos se complementaban, porque enfatizaban la libertad individual. Como quien escoge su casa y su marca de automóvil, país tras país fue dejando atrás los modelos anteriores, optando por el mercado y la democracia.
Junto con los jeans y la Coca-Cola, el mundo estandarizó su esquema básico de vida política y económica. La sensación general era una de alivio y de tranquilidad por haber llegado a buen puerto. Sin embargo, cada país siguió su propia ruta para arribar a ese destino común. ¿Cuál fue la historia peruana en cuanto a esas decisiones?
Jaime de Althaus se propuso escribir esa historia, y empezó hace cuatro años publicando “La revolución capitalista en el Perú”, en la que hace un recuento y balance de la adopción del modelo de economía de mercado.
Hoy, De Althaus ha completado ese proyecto publicando “La promesa de la democracia”, donde reseña y revisa esta vez el modelo político. Hasta el momento, ningún otro autor ha asumido esa obligación de revisar el camino seguido para definir los esquemas medulares de la vida económica y política del país, y menos aún con una exposición tan clara y respetuosa de la documentación y de la diversidad de opiniones.
Un aspecto fascinante de la obra de De Althaus es observar las coincidencias que se revelan entre el Perú y el mundo. “La revolución capitalista” es una historia de éxito, que aparece en el 2007, justamente el momento en que el mundo mostrara mayor aceptación y satisfacción con respecto a los modelos del mercado y de la democracia.
“La promesa de la democracia”, publicado este año, es una historia de frustración política –para De Althaus la democracia peruana aún tiene mucho de mera “promesa”– y su fecha de publicación coincide con un momento de intenso cuestionamiento mundial en cuanto al mercado y a la democracia.
En el mundo campea hoy la insatisfacción ciudadana con la democracia, abundan evidencias de gruesas fallas en el sistema de mercado, surge la crítica al “capitalismo lobbista” y a la excesiva desigualdad, y cae la confianza en el sistema político.
Los libros de De Althaus ayudan a distinguir las particularidades del camino peruano y, de esa manera, las especiales ventajas y retos que nos diferencian.
Richard Webb
Publicado en El Comercio, 28 de noviembre de 2011










