COLUMNAS DE OPINIÓN 
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Un celular para la inclusión financiera
Escrito por Marco A. De Andrea   
9 / 01 / 2012

Actualmente, en el Perú se dan dos fenómenos, a simple vista inconexos, pero dotados de un gran poder asociativo. De un lado, una elevada penetración de la telefonía móvil (más de 80%) y, de otro, un nivel de bancarización relativamente bajo (menos de 30%). ¿Qué pasaría si conjugamos estas dos realidades bajo un mismo espacio-tiempo? Pues estaríamos generando un avance sustancial en materia de inclusión financiera. ¿Cómo? Desarrollando servicios transformacionales que buscan llegar a segmentos no bancarizados a través del uso de la telefonía celular. Para ello, bastaría con seguir modelos exitosos como los de Kenia o Filipinas. Las lecciones aprendidas deben ayudar a tomar decisiones estratégicas sobre el tipo de modelo de negocio a seguir, teniendo en cuenta las particularidades del país, la cultura arraigada entre la población y el entorno regulatorio.

Sobre este último punto, es necesario avanzar rápidamente en el diseño de un marco regulatorio que brinde seguridad jurídica y promueva eficazmente el desarrollo de los servicios financieros móviles (SFM), sobre todo en el ámbito rural, que es donde mayor impacto podría tener su implementación.

Una facultad recientemente otorgada a los cajeros corresponsales no bancarios (CNB o agente) a través de la resolución SBS Nº 2108-2011 se refiere a la apertura de cuentas básicas, cuyo saldo no puede ser superior a S/.2.000. Estas cuentas podrían servir como respaldo de las transferencias y pagos que se efectúen a través de la telefonía móvil en el ámbito rural, precisamente allí donde la oficina bancaria tradicional no llega o no resulta rentable su instalación.

Por último, las instituciones de microfinanzas, agrupadas bajo la Asomif [Asociación de Instituciones de Microfinanzas del Perú], están llamadas a jugar un papel catalizador, dada su importante presencia entre la población de bajos ingresos. La alfabetización financiera es una herramienta fundamental para lograr que la población de rentas bajas entienda la oferta de servicios financieros. La propia Asomif podría implementar un plan de divulgación eficaz a fin de vencer las reticencias de la población rural a la hora de adoptar los SFM.

En resumen, el gobierno y el sector privado cuentan con una oportunidad única para hacer realidad la inclusión financiera en nuestro país, incorporando a un importante segmento de la población que hoy está, paradójicamente, en condiciones de contar con un servicio de telefonía celular de primer mundo, pero que aún permanece al margen del círculo virtuoso del ahorro y el crédito.


Artículo publicado en el diario El Comercio, 6 de enero de 2012



Marco A. De Andrea, Economista.


 

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Carlos E. Paredes
En la década de los 80, tras graduarnos de la universidad y con un par de años de trabajo a cuestas...(+)

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