COLUMNAS DE OPINIÓN 
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Pobreza, inequidad y convergencia
16 / 08 / 2012

1. Existe la creencia de que la eficiencia está reñida con la equidad, y que el crecimiento inevitablemente viene acompañado de mayor desigualdad, por lo menos en economías de ingresos bajos (“curva de Kuznets”). Algunos, incluso, piensan que un mayor grado de desigualdad es el costo que hay que estar dispuesto a pagar para crecer rápidamente y reducir la pobreza. Claramente, la pobreza y la inequidad son dos conceptos diferentes. Y al respecto, pareciera existir cierto consenso en que luchar contra la pobreza es más importante que tratar de enfrentar la inequidad, como si existiese un “trade-off” entre ambos (que creo se deriva de la creencia de que la eficiencia está reñida con la equidad).

2. Para analizar la relevancia de estas ideas, resulta útil revisar nuestra experiencia al respecto. Entre el año 2001 y el 2010, el crecimiento del PBI del Perú alcanzó el 73% (el del PIB per cápita: 55%), el mayor de la región y el más alto de nuestra historia para cualquier década de la que se tenga registro. Y no es de sorprender que durante estos años se logró reducir significativamente la pobreza y la pobreza extrema en nuestro país (de 55% a 31% y de 24% a 10%, respectivamente). Nunca antes en nuestra historia económica, estos indicadores habían mejorado tanto en un plazo tan corto. De hecho, nuestro crecimiento no sólo fue alto y sostenido, sino que fue “pro-pobre” y se tradujo en una leve mejora en la distribución del ingreso.

3. Se dice que el crecimiento económico fue pro-pobre porque los segmentos de la población con menores niveles de gasto incrementaron su consumo en mayor proporción que el resto de la población. De hecho, durante la última década, el ingreso de los más pobres creció más rápido que el de los más ricos. Así, entre el 2001 y el 2010, la participación en el ingreso nacional del quintil más rico se redujo en 4.5 puntos porcentuales mientras que la del más pobre se incrementó en 0.7 puntos. En forma similar, el “coeficiente Gini” también se redujo durante estos años, indicando que la distribución del ingreso se estaría volviendo menos inequitativa. Más aún, según este indicador, el Perú muestra menos desigualdad que algunos de nuestros vecinos, como Brasil, Colombia y Chile.

4. Pero la verdad es que todavía mostramos un altísimo nivel de desigualdad: hoy en día, el ingreso del quintil más rico representa cerca de 14 veces el del más pobre. Las disparidades a nivel regional también son enormes. Por ejemplo, el ingreso per cápita en Huancavelica es menos del 30% del de Lima. Como todos sabemos, los departamentos de la sierra central y sur del país concentran un altísimo grado de pobreza, al igual que las áreas rurales.

5. Pero en este último campo, hay una historia interesante que contar y una lección importante que aprender.  En los últimos 20 años, los ingresos de las regiones más pobres crecieron a tasas positivas y mayores que los de las más ricas, mostrando lo que los economistas denominan “convergencia”.

Cuando hay convergencia, las diferencias relativas en el ingreso per cápita entre las regiones disminuye. Lo interesante de nuestro caso, es que en las décadas de los 70 y 80, también se observó el fenómeno de convergencia entre nuestras regiones.

Es decir, durante los 70 y 80 también se redujo la desigualdad relativa, pero casi todas las regiones crecieron a tasas negativas (en términos per cápita). Es decir, en aquel entonces y a diferencia de lo que estamos viviendo hoy en día, la menor desigualdad se logró al costo de hacernos todos más pobres. ¡La lección con respecto al tipo de políticas a seguir resulta evidente!


Carlos E. Paredes


Publicado en diario Gestión, 16 de agosto de 2012

 

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Carlos E. Paredes
En la década de los 80, tras graduarnos de la universidad y con un par de años de trabajo a cuestas...(+)

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