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BCR: se busca director
Escrito por Richard Webb   
12 / 08 / 2013

Nunca antes la búsqueda de profesionales para dirigir al banco central ha estado en las primeras planas como ahora. No sólo en el Perú. Israel se ha quedado sin presidente de banco central por la renuncia de Stanley Fischer, eminencia quién fuera profesor de los actuales presidentes de banco central de los Estados Unidos y de Europa. Pasan los meses sin que se decida su sucesor.  Inglaterra estrena un nuevo presidente, el carismático canadiense Mark Carney, cuya llegada ha generado expectativas inusuales. Carney ha ofrecido una rápida reactivación mediante la emisión masiva de dinero. Según un banquero, equivaldría a una “terapia electroconvulsiva.” En el Japón, un nuevo directorio también promete la emisión “masiva” de dinero. Y conocemos la anecdótica historia del nombramiento de directores para nuestro BCR, aunque interesa especialmente el respaldo del presidente Velarde a la terna elegida y luego renunciada por el Congreso. Según Velarde, era “la mejor” lista que había conocido.

Los Estados Unidos debate acaloradamente quien debe ser el sucesor de Bernanke, el presidente actual. En la discusión se ha entrometido la guerra de los sexos debido a que una mujer, Janet Yellen, es una candidata estrella. Las credenciales de otro candidato, Larry Summers, se empañaron por su cerrado rechazo a la regulación financiera antes de que estallara la actual crisis. En 2005, Summers criticó al economista principal del Fondo Monetario, Raghuram Rajan, por decir que existía riesgo de una crisis, acusándolo de “Luddita”, o sea, de querer destruir la maquinaria financiera. Pero la historia vindicó a Rajan, quien acaba de ser nombrado presidente del BCR de la India.

Alan Greenspan, probablemente el banquero central más famoso de la historia, fue presidente del banco central de los Estados Unidos durante diecinueve años, hasta 2007. Su fama era la de una estrella del rock, y una biografía de él se tituló “Maestro.” Sus pronunciamientos eran esperados por el mundo, y tenían un efecto casi mágico sobre los mercados financieros. La piedra de toque de su lógica era la infalibilidad de los mercados, argumento teórico y complaciente que sofocaba todo cuestionamiento de su política de crédito abundante y barato. Pero la magia desapareció cuando reventó la burbuja financiera. Hoy, el “maestro” es acusado de ser el responsable principal de la mayor crisis en seis décadas.

El nuevo perfil del banquero central ideal otorga menos puntos al conocimiento de teoría monetaria, y más al criterio empírico de los negocios y a los conocimientos que no vienen de los libros sino de la experiencia. El banquero central de hoy debe manejar un mundo cada día más complejo, cambiante e imprevisible, un mundo en el que las formulas rígidas son más un peligro que una solución. Antes, la definición de un buen banquero central era no ceder ante las presiones de los gobiernos y segur una fórmula matemática para la emisión de dinero. Hoy, debe dudar de cualquier fórmula, aplicar criterio empírico más que teórico, coordinar con otras autoridades, contratar psicólogos, y considerar como objetivo no sólo a la inflación sino también al desempleo y a la estabilidad financiera. Concuerdo con la opinión del señor Velarde: la terna recientemente nombrada cumple admirablemente con esos requerimientos.



Richard Webb


Publicado en El Comercio, 12 de agosto de 2013.

 

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